Displasia de cadera en el adulto: cuando la cadera duele antes de tiempo

Tenés 30, 35, 40 años y la cadera te duele como si tuvieras 70. Te dijeron que sos muy joven para tener artrosis — y sin embargo, ahí está el dolor. Muchas veces la explicación es una displasia: una cadera que se desarrolló con una cobertura insuficiente y que empezó a desgastarse antes de tiempo. Es una de mis áreas de dedicación específica.

Qué es la displasia de cadera

En una cadera displásica, el acetábulo (la cavidad de la pelvis) es más plano o está mal orientado, y cubre de manera insuficiente la cabeza del fémur. El resultado: la carga que debería repartirse en toda la superficie articular se concentra en un borde. Esa sobrecarga crónica lesiona el cartílago y el labrum, y con los años produce una artrosis precoz.

La displasia se origina en el desarrollo (de ahí su nombre completo: displasia del desarrollo de la cadera). Los casos severos se detectan en la infancia; los leves y moderados pueden pasar inadvertidos durante décadas y manifestarse recién en la adultez joven.

Cómo se manifiesta en el adulto

  • Dolor en la ingle o en la cara lateral de la cadera, al principio con la actividad prolongada o el deporte.
  • Sensación de fatiga o inestabilidad en la cadera al caminar distancias largas.
  • Chasquidos o bloqueos (frecuentemente por lesión del labrum asociada).
  • En mujeres jóvenes es más frecuente, y muchas consultan tras años de dolor atribuido a "contracturas" o "tendinitis".

El diagnóstico: medir, no adivinar

El diagnóstico es por imágenes, y acá la precisión importa: radiografías de pelvis con mediciones específicas de la cobertura acetabular y, según el caso, resonancia (para evaluar labrum y cartílago) y tomografía computada con reconstrucción 3D — que permite entender la deformidad en las tres dimensiones reales. En mi práctica, ese estudio 3D es la base de toda la planificación quirúrgica: en displasia, la anatomía nunca es estándar, y operar una anatomía no estándar con un plan estándar es exactamente lo que hay que evitar.

Tratamiento: depende del estadio

  • Displasia sintomática con articulación conservada: existen cirugías de preservación de cadera (osteotomías que reorientan el acetábulo) cuya indicación se evalúa caso por caso, en general en pacientes jóvenes sin artrosis establecida.
  • Displasia con artrosis establecida: el reemplazo total de cadera es el tratamiento definitivo. Es una cirugía técnicamente más demandante que en la artrosis común — el acetábulo displásico, la anteversión femoral aumentada y las diferencias de longitud requieren planificación milimétrica e implantes elegidos para esa anatomía. Es el tipo de caso donde los biomodelos impresos marcan la mayor diferencia.
  • Displasia bilateral: frecuente. En pacientes seleccionados puede resolverse en una sola cirugía.

Podés ver ejemplos reales en casos complejos.

Preguntas frecuentes sobre displasia

¿Soy muy joven para una prótesis?

La edad ideal no existe: existe el momento funcional. En displasia con artrosis avanzada, posponer la cirugía por ser joven muchas veces significa años de dolor y deterioro muscular. Los implantes actuales y su colocación precisa permiten excelentes resultados a largo plazo en pacientes jóvenes, y si algún día el implante se desgasta, existe la cirugía de revisión.

¿La displasia se hereda? ¿La tendrán mis hijos?

Tiene un componente familiar demostrado. Si tenés displasia, vale la pena que los controles pediátricos de tus hijos incluyan la evaluación de cadera — hoy la detección temprana en bebés es simple y efectiva.

¿Puedo hacer deporte con displasia?

Depende del estadio. En general se prefieren actividades de bajo impacto y el fortalecimiento de la musculatura periarticular. El deporte de impacto sobre una cadera displásica sintomática acelera el daño del cartílago.

El primer paso es una consulta

Traé tus estudios si los tenés. Si no, empezamos de cero: evaluamos tu cadera, te explico qué tenés y cuáles son tus opciones — operarte o no operarte, con la información completa para decidir.

Consultar no es decidir operarte: es saber qué tenés y qué opciones existen.

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